Cada día, antes de salir de casa debemos observarnos en el espejo. Nuestro día se desarrolla según lo que ponemos en nuestros pensamientos. Si tenemos problemas, preocupaciones, molestias, irritaciones o inquietudes; de seguro no obtendremos cosas positivas al toparnos con nuestros vecinos, con otros conductores en la vía o con los compañeros de trabajo.
Pensemos un momento de qué nos sirve llevarnos las preocupaciones al entorno. Esto nos traería más en qué ocuparnos.
Necesitamos poner tareas en pro de nuestro crecimiento personal, como por ejemplo limpiar nuestra mente de elementos basura que nos detienen a tomar decisiones que optimicen nuestro quehacer diario.
La imaginación es gratis, por ella no pagamos impuestos. Aprovechemos al máximo este recurso precipitando y promoviendo actividades para nuestro bien, proyecciones a corto plazo que enriquezcan nuestros conocimientos o aumenten nuestras finanzas. Busquemos asesoría o acerquémonos a quienes creemos que saben más que nosotros. Ellos nos ampliarán el panorama a explorar si deseamos emprender un nuevo camino al que le tememos por desconocimiento.
Aburrido y trillado suena la frase "piensa positivo", pero es la manera más acertada de comenzar todos los días de nuestra vida. Es como una pastillita que nos tomamos para aliviar un dolor en alguna parte de nuestro cuerpo. Pensar positivo y tomar respiraciones profundas nos hacen sentir un estado de serenidad que nos hace bien tanto para el alma, como para la mente y nuestro cuerpo; alianza infalible para una vida feliz. Si cuidamos de esta alianza tenemos un trayecto por recorrer mucho más en estado zen.
Podemos anotarlo, programarlo en el teléfono u agenda si se nos olvida como tarea diaria, lo importante es que lo hagamos. Inclusive podemos ejecutarlo con tiempo determinado, tal cual las dietas o visitas a un médico. Al término del lapso planteado vemos los resultados y extendemos la programación. Ser feliz fue una de las cosas por las que fuimos creados, pero todo sabemos que dicho propósito se desvirtúa involuntariamente por los pormenores que nos aquejan.
De nuestra parte queda lograr los cometidos y cerrar un día con una sonrisa y una mente serena..

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